sábado, 8 de diciembre de 2012

Había una vez...

Había una vez un niño llamado Tomás que vivía con su mamá Angélica,  su papá Antonio y sus tíos Juan y Manuel. Un día de mucho calor Juan y Manuel le dijeron a Angélica y Antonio por qué no se iban de vacaciones que ellos cuidarían a Tomás. Los padres entonces se fueron pocos días  y Tomi se quedó con sus tíos, muy triste porque en realidad quería ir con sus padres pero tenía que ir a la escuela.
A la noche sus tíos le dijeron que si no se sacaba el pantalón sus padres no iban a regresar. Tomi no sabía qué hacer pero al final se sacó el pantalón. En ese instante miró a su alrededor y se puso a llorar. Los tíos le dijeron que tenía que dormir con ellos sino iba a aparecer el hombre negro. Tomi  al día siguiente se levanto llorando por lo que le hicieron sus tíos y fue a la escuela, se notaba muy extraño, no quería hablar con nadie. La Seño lo llamó y él no quiso ir. Entonces la Seño se acercó y le preguntó que le pasaba. Tomi la miró  y le dijo: no me pasa nada, solamente es que  mis padres se fueron y yo no pude ir porque tengo que venir a la escuela.
¿ Y con quién  te quedaste?.- pregunto la maestra.
 .- Me quede con mis tíos, contestó Tomi.
Cuando sus tíos lo van a buscar la Seño les dijo que necesitaba hablar con ellos. Llegan a su casa y   lo obligan a sacarse la ropa y sentarse en el sillón. Tomi muy asustado les hizo caso por temor a que sus padres no vuelvan más. Al otro día llegan sus padres y Tomi les cuenta  todo lo sucedido. Sus padres le creen y le dicen que no se preocupe que van a hacer algo. El niño sentía culpa y por otra parte sintió alivio porque pudo decir la verdad y se pudo descargar. Tomi vivió feliz con sus padres porque a sus tíos los mandaron presos por abuso sexual infantil y él no tuvo más vergüenza al decir   “NO” cuando algo no le gustaba o lo hacía sentir mal. Fin.  Jennifer Díaz . 1ro. “C”

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